martes, 10 de abril de 2012

Las olas arremetían contra el muelle una y otra vez. Como si se quisieran llevar una a una las tablas de madera al fondo del océano. Chocaban con fuerza contra él y en un momento se deshacían. Pero enseguida se creaba otra nueva más fuerte si cabe. Y se arremolinaba, se revolvía y se retorcía. Aun y así, el muelle siguió allí, impasible.

Dejó de ser inocente una calurosa noche de Agosto del año 1964. Estaban en la buhardilla de él. Un reciente éxito de los Beatles sonaba desde algún piso cercano y se oía nítidamente en el interior de la estancia. Sus cuerpos se fundieron en uno y sus latidos se acompasaron. Al día siguiente ella se fue sin avisar. Cuando caminaba a la vez que el sol surgía por el Este, canturreaba alegre la canción de la noche anterior. Su piel aun recordaba el tacto de las manos de él, su ropa aun olía a su perfume, sus mejillas notaban sus suspiros. Años después, aun era capaz de recordar como olía aquella buhardilla a recién pintado, recordaba con detalle los cuadros, el tocadiscos, la cerradura estropeada, el pez en la pecera. Sin embargo, era completamente incapaz de recordar la cara de él.

lunes, 9 de abril de 2012

For example, I'm addicted to you.
La gente no debería tatuarse nombres propios. La vida da vueltas, la gente cambia y luego hace daño a sus seres queridos. Y entonces ya es demasiado tarde, ese nombre queda grabado con tinta en tu piel, igual que su recuerdo en tu memoria. Solo hay que tatuarse los nombres de las personas que ya no están. Los muertos no decepcionan.

Eso duele y es complicado de explicar. Es como si ella fuera un pájaro que se cae del nido. Da igual que un alma caritativa se ofrezca a dejarlo otra vez el lado de su familia. Ese pájaro está herido. No volará. Verá como sus hermanas vuelan y ella se quedará en el nido. Hasta que los padres también se cansen. Se quedará en el nido sola. Como un cuervo abandonado.

domingo, 8 de abril de 2012

Verdad que sería genial vivir en Alaska? Y a qué coño estamos esperando para irnos a vivir los dos en el exilio?

domingo, 1 de abril de 2012

Es igual todo lo que me esfuerce en acercarme a ti. Porque tú siempre estarás en tu mundo y seguirás con tus chicas. No importa todo lo que te hable o todo lo que te intente comprender. No conseguiré nada. Pero tampoco soy capaz de hacerme a la idea de ello. No lo asimilo. Te quiero más de lo que me debería y sigue sin ser suficiente.
Es igual todo lo que hagamos o todo lo que inventemos, porque al fin y al cabo, es solo una repetición ligeramente cambiada de todo lo que hicieron nuestros antepasados a lo largo de los siglos. Todo lo que hagas, ya lo habrá hecho un tatarabuelo tuyo y todos los sentimientos que te arremeterán a lo largo de tu vida ya lo habrá sentido alguien antes.
No les importa mi opinión, se niegan a escuchar mi música, desprecian mis gustos, me ignoran, no prestan atención a mis preguntas, miran por encima del hombro a todo lo que me gusta, hacen grandes esfuerzos para conseguir sacarme de mis casillas, no me escuchan, me tratan con inferioridad, se mofan... Y luego se sorprenderán cuando se den cuenta de lo que hago.
A veces se siente muy sola. Como si fuera el último espécimen de una raza en peligro de extinción. Se siente sola como si nunca más pudiera volver a ser feliz. Y cuando se siente así no encuentra refugio ni esperanzas en la negrura de su mente. Se encierra en sí misma y se queda así durante horas. Puede que hable con los demás y que mantenga su vida, pero en el otro lado, es su interior, está vacía, podrida como una manzana que lleva semanas al sol.