martes, 10 de julio de 2012

Y así fue como él volvió a convertirse en solo un recuerdo.
Mi padre era médico. Tenía su propia clínica y todo. Y cuando era pequeño me decía: ''Trabajarás conmigo en la clínica. Pondremos otra placa debajo de la mía y yo seré ''senior'' y tú ''junior''.'' Pero yo no me veía trabajando en una clínica toda mi vida. Yo quería ser piloto. Me sentaba en el asiento del conductor del coche de mi padre y me imaginaba que pilotaba un avión. Al final acabé estudiando medicina. Pero no me gustaba aquello. Me entristecía pensar que acabaría como mi padre. Lo único que le había pedido a mis padres era que me dejasen ser piloto. Yo no quería ser médico. Yo solo quería volar.

jueves, 5 de julio de 2012

Seguro que conoces esa sensación de cuando estás sentado en la orilla de un río o de un lago, o quizás pescando en un barco en medio del mar, y hay un gran silencio muy agradable, y entonces escuchas un chapoteo en el agua, miras en esa dirección, ves unas pequeñas ondas que se desvanecen poco a poco y comprendes que un pez acaba de saltar. Pues eso es lo que siento cada vez que sonríes y tus ojos brillan con intensidad y aparecen en ellos pequeños fuegos artificiales y veo tus pequeños dientes y se te forman hoyuelos en la mejilla. Primero tengo esa sensación. Luego se me encoge el estómago, se me para la respiración, el corazón me da un vuelco y el tiempo se detiene durante unos instantes.

miércoles, 4 de julio de 2012

Me gustaría que estuvieras aquí. O que yo estuviera ahí. O que tú y yo estuviésemos en algún sitio juntos.
No sé, supongo que no merece la pena discutir esto. Seguiremos siendo igual de ignorantes como lo ha sido siempre el ser humano. No creo ni que Haruki pueda explicar esto. Supongo que no queda otra que dejarse llevar. Como lo hemos hecho durante milenios. Hasta el final. Ya veremos lo que pasa. Sin prisa.
Deja pasar demasiadas oportunidades. Luego se dará cuenta de hasta qué punto ha sido una imbécil. Porque nadie le va a abrir los ojos. Se va a tener que dar cuenta ella sola. Cuando sea demasiado tarde. Como hace siempre. Debería de soñar más y dormir menos. Pero ahí sigue, en su duermevela.
''En mi locura, estuve enamorado de ella todas las horas que duró aquello; tuve los inconfundibles síntomas: la angustia, los suspiros, el dolor, y por encima de todo la resistencia a acercarme a ella.''

domingo, 1 de julio de 2012

No hay finales felices. En la vida real, no. No hay llantos de alegría. Ni avionetas con carteles que ponen tu nombre y un: will you marry me? Tampoco hay flores en la repisa. El último clavel estaba marchito antes de llegar a su destino. No hay grandes banquetes. Ni miradas cómplices. Ni sonrisas sinceras. A cambio hay miradas que rehuyen y sonrisas acartonadas. No hay besos en la comisura de los labios. Como mucho en la mejilla y con recelo. Las cunas y las primeras palabras fueron sustituidas por portazos que rompen el silencio. No hay música a todo volumen a las cuatro de la madrugada. Ni tampoco sorpresas agradables. No hay sitio para los 'buenos días' pero sí para los 'que te den'. Solo hay decepciones que se acumulan e invaden el suelo. No quedan sueños ni esperanzas. No hay palabras cariñosas, ni reflexiones abstractas, ni desnudos, ni cenas, ni interrupciones, nada. Solo le quedaron preguntas que nunca serán respondidas y recuerdos de cosas que nunca sucedieron. Suerte la próxima vez.
Tú serías capaz de hacer surcos en la lluvia.
Martha, my dear, siéntate a mi lado antes de que me vaya.

Se siente como un barco a la deriva que ve amanecer en el horizonte.